IDEAL JAEN
La propuesta del CSIC obligará a reducir en casi un 40% los salarios de los que sigan contratados por el centro, a cerrar la cocina y externalizar la limpieza
Solo un ejemplo de las hazañas que han hecho de este observatorio el más importante de Europa Continental. Y por supuesto, el que ha capitaneado los logros científicos nacionales en los últimos quince años. En parte ha sido gracias a la ayuda de su telescopio de 3,5 metros, -el mayor de Europa-, y el mismo que ahora se puede quedar sin ser utilizado por culpa de unos recortes presupuestario que han provocado, entre otras cosas, que el último presidente del Centro, José María Quintana haya presentado su renuncia al cargo. «No soy capaz de gestionar con ese presupuesto, a lo mejor es que soy tonto», ironizaba Quintana tras las preguntas de este periódico.
Que la crisis iba a poner a la ciencia en el alero se sospechaba, ya que los políticos de este país nunca la han considerado como prioritaria. Pero la situación que están viviendo muchos centros y sus investigadores en la actualidad está dejando a España en muy mal lugar allende las fronteras. El centro almeriense no es más que otro ejemplo más de esta triste realidad que se vive a lo largo y ancho de la geografía española. Según datos facilitados por el propio centro, el presupuesto se ha recortado en los dos últimos años más de la mitad, concretamente un 66%. Si en 2012 el centro contaba con cuatro millones de euros más una serie de aportaciones alemanas y españolas extra, que servían para pagar a científicos asociados que trabajaban en el observatorio, desde entonces las cuentas han ido menguando de tal manera que para este año los gestores que se hagan cargo tendrán que intentar seguir adelante con 1,6 millones de euros, más un remanente que ha maquillado un poco las cuentas. En total 2,2 millones de euros, cantidad que viene coleando desde el año anterior y que provocará una catarata de recortes que ya se han puesto encima de la mesa de los empleados del CAHA. En un principio y a falta de confirmarse oficialmente, en la primera reunión que han mantenido ambas partes, el comité ejecutivo ha trasladado a los representantes de los trabajadores cuestiones para estos «inaceptables».
Nueve despidos
Según afirman los trabajadores, la primera intención de la empresa es acabar con el servicio de cocina que tiene el centro que, cabe recordar, se sitúa en un lugar aislado en mitad de la sierra de Los Filabres. Esto supone que tres cocineras se vayan al paro. La segunda medida sería la de externalizar el servicio de limpieza, acabando de un plumazo con cinco puestos de trabajo, a pesar de que algunas de estas personas llevan más de veinte años en la empresa. Al recorte de plantilla se sumaría uno de los administrativos del Centro. Con él serían nueve los empleados víctimas del nuevo presupuesto, pero tampoco los únicos. Además de segar a un 20% de la plantilla, el Instituto Max Planck ha propuesto una renegociación del convenio con un recorte de la masa salarial de más del 35%. Una situación que pone de manifiesto lo complicado que se van a poner las cosas este año y los sucesivos.
De momento los primeros efectos de esta racionalización de los costes comenzarán a sentirse el mes que viene. Además de estos despidos y de la consiguiente pérdida de calidad en el servicio que se le da a los científicos, de algo más grave alertan los trabajadores: de la detención por más de 10 noches del trabajo investigador que llevaba a cabo una astrónoma a la que no han renovado.
La disminución de personal y de los servicios que se dispensaban va a afectar, a juicio de los empleados, a la calidad y al trabajo que se venían desarrollando en el centro y que ahora, más que nunca, está en verdadero peligro. Para uno de los delegados de los trabajadores del CAHA, Ricardo Hernández, la situación es crítica: «El futuro es temible porque en 2014 nuestro remanente nos ha ayudado a salvar un tanto el presupuesto, pero el año que viene sin este, no sabemos qué va a ocurrir... si habrán EREs o se dejarán de utilizar más telescopios. Lo único que tenemos claro es que si la situación sigue como hasta ahora, tiende al cierre del centro», explica. A su juicio, este podría llegar en el año 2018, ya que es ahora cuando se tendrían que estar preparando los proyectos para los años siguientes, en cambio, solo se está tratando de recortar servicios.
La situación del centro es convulsa, los despidos, los recortes del personal y la renuncia en tan solo siete meses del nuevo director ha hecho que vuelvan a sonar las alarmas. La Asociación Astronómica de Almería Orión y la Asociación de Amigos de Calar Alto mostraron su preocupación por las últimas noticias. «El Consejo Superior de Investigaciones Científicas y el Instituto Max Planck de Alemania están estrangulando hasta la asfixia a este centro», dijeron en un comunicado, donde expusieron una reflexión: «Esto no es más que una muestra de que el actual gobierno da la puntilla a la ciencia».
Además lamentaron que al contrario que otros observatorios, el CAHA no disponga de financiación autonómica. «Durante el año 2013, el Parlamento aprobó una resolución de apoyo al observatorio de Calar Alto. Sin embargo, a día de hoy, la Junta se sigue negando a contribuir financieramente». Por ello hacen un llamamiento a los almerienses para que «defiendan a un centro que nos pone en el mapa internacional de la ciencia».
Así lo hacen también los trabajadores quienes no se quedarán de brazos cruzados viendo como se «desmantela» el Centro Astronómico.
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