lunes, 27 de enero de 2014

SAN SEBASTIAN CONVOCA A HUELVA EN SU BARRIO

HUELVA INFORMACIÓN

Una luminosa mañana dominical invitó a los onubenses a acompañar al santo. Palmitos desde un euro para cumplir la tradición. Mejoras en la parroquia del Patrón.
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San Sebastián llegando en su paso a una Plaza de San Pedro llena de personas, que le acompañaron durante todo su recorrido.
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El barrio alto volvió a convertirse ayer en el epicentro de los onubenses con la procesión de la Fiesta de San Sebastián. Una jornada luminosa en la que la única señal que podía parecer una nube era la que marcaban los cohetes que iban de heraldos anunciadores, nada que ver con la del pasado año cuando, a causa de la lluvia, el paso se tuvo que dar la vuelta en la Plaza de los Litri. 

El domingo del Patrón se vive desde bien temprano con la llegada de los vendedores de palmitos que desde primeras horas se van plantando en las esquinas con sus puestos desde San Pedro hasta San Sebastián. Ambas iglesias se unían en la tranquilidad de la mañana con el repique de campanas. En la iglesia patronal comenzaba la solemne función religiosa en su honor, presidida por el obispo de Huelva, José Vilaplana Blasco, que concelebró con el párroco, José Antonio Omist. Una jornada especial para la parroquia que, de alguna forma, como siempre ocurre cada mes de enero con el barrio que se viste de largo para sus fiestas, el templo de su nombre mostraba a toda Huelva sus mejores galas tras obras realizadas en su interior, que completan las de la rampa de acceso, y arreglo y pintado de su fachada. La iglesia está hermosa, gracias a la iniciativa de José Antonio Omist, que fue felicitado por el propio obispo en su homilía. La inundaba la luz de la mañana filtrada por las vidrieras, que la vez que dejaban ver su belleza colorista, enmarcado todo por el inmenso y bello mural de Zueras en el que se representa el martirio de San Sebastián. El paso del patrón se situó en el arco lateral de su altar, con un artístico exorno floral en tonos malvas. La imagen lucía en su banda de alcalde honorario de la ciudad la medalla de Huelva que le concedió la Corporación municipal; bajo ésta, la de la Orden de San Sebastián de Lisboa y la de la Hermandad de Estudiantes. Este año la imagen aparecía en un gran árbol, suplementado el naranjo artificial con ramas naturales y naranjas. A la iconografía de los últimos años del mártir asaeteado con casco, coraza y clámide se le incorporó tras el árbol el Senatus

La conclusión de la misa se anunció en la calle con la cercanía de la Banda de Cornetas y Tambores Virgen de la Salud, que accedía hasta el porche desde donde acompañó al santo en una procesión que duró algo más de tres horas. En el interior del templo se preparaba la salida, moviendo bancos, y los guiones de las hermandades se situaban delante del Patrón; asistió también el Consejo de Hermandades, presidido por Antonio González. Aquí primero van las hermandades de penitencia y luego las de glorias, en un protocolo en el que participa la Corporación municipal presidida por el alcalde popular, Pedro Rodríguez, una comitiva en la que estaban concejales del PP y del PSOE, estos últimos encabezados por su portavoz municipal, Gabriel Cruz Santana. Asistió también el subdelegado del Gobierno, Enrique Pérez Vigueras. 

A las 11:23 el paso quedó situado para enfilar la puerta, momento en el que realizó la levantá el obispo, José Vilaplana. La cuadrilla de costalero la mandaban Manuel GómezCarnicerito y Alberto Parejo. 

En la presidencia del guión patronal se situó este año el pregonero, Horacio Galea Pardo, y la pintora del cartel, Antonia María Peralto. Este era el primer año del nuevo hermano mayor de Estudiantes, Javier Pérez Blanco, que organiza la procesión e iba en la presidencia con el párroco, José Antonio Omist, y el hermano mayor de Mutilados, Diego Cabrera. 

El Patrón se introducía así en unas calles con deseos de fiestas, con muchas personas acompañándole, con puestos de palmitos donde se podían comprar desde un euro hasta 15; lo mejor siempre y más típico es una pareja, más cómodo para llevar tras el atillo entre ambos. Algunos balcones por el recorrido especialmente adornados, en Mackay y MacDonald o en la Plaza de San Pedro, que mantienen el tipismo en el barrio, a lo que se suman los altares instalados de manera especial para la ocasión en la ermita de la Soledad con el San Sebastián que pintó Rafael Jurado, o en la casa de la Hermandad de la Cinta, en la calle Madre Ana, con una alegoría taurina alusiva al barrio y a los hermanos cinteros del mundo del toreo que a lo largo de la historia ha tenido. A ese recuerdo taurino se sumó un año más la Banda Municipal de Música con el pasodoble Miguelito Litri cuando el paso llegó a la rotonda de los Litri, como antaño se hacía en la tertulia de su hermano Manolito, en la calle Jesús de la Pasión. 

Algunos bares se sumaron al adorno de sus fachadas. En la ermita de la Soledad recibía al Patrón la Hermandad del Santo Entierro y en el azulejo del Señor de Pasión, su hermandad, que realizaron sendas ofrendas de flores, lo mismo que se le ofreció romero a su paso desde algunos balcones. 

La Plaza de San Pedro, vestida de luz en esta mañana sebastianista recibía con repique de campanas y especialmente adornada con banderas. Los cinteros lo esperaban en su casa acompañados de música, Paco Millán le cantó en la calle Madre Ana y en la Plaza de la Soledad los antiguos vecinos le realizaron una ofrenda de flores. Tras la recogida, entorno a las 14:30, la fiesta continuó en el barrio, con mucha gente y bares llenos, y en el Parque Alonso Sánchez el Ayuntamiento ofreció la degustación de un plato típico onubense. El alcalde, Pedro Rodríguez, calificó el día como "una fiesta que representa a Huelva en todos los sentidos, donde queda latente la identidad de esta ciudad".

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